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Ha llegado la prohibición nuclear. ¿Y ahora qué?

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Punto de vista de Alyn Ware

El autor es director del programa de paz y desarme World Future Council. También es el representante de Aotearoa Lawyers for Peace.

PRAGA (IDN) – El 22 de enero fue un día histórico para la campaña mundial para la supresión de armas nucleares, con la entrada en vigor del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPNW). Según los promotores del TPNW, armas nucleares “.

Una excelente noticia para el mundo. Desde el inicio de la era nuclear hasta el 22 de enero, la humanidad vivía bajo la amenaza de una guerra nuclear, cuya destructividad eclipsaría el horror de la 1.ª y 2.ª Guerra Mundial y probablemente destruiría la civilización que conocemos. Ahora que las armas nucleares son ilegales, podemos celebrar el fin de la era de armas nucleares, eliminar la “abolición nuclear” de la lista de cosas pendientes y derivar nuestra atención hacia otras cosas importantes, como el estabilizar el clima y abordar más eficazmente la pandemia.

¿O no? ¿Es una realidad que las armas nucleares han pasado a ser ahora ilegales? Y antes del 22 de enero, ¿eran legales? ¿Y qué peso tiene la ley en las políticas de los países en posesión de armas nucleares? La verdad es mucho más complicada que lo que los eslóganes quieren dar a entender.

Primero, con el TPNW, ¿se convierten en ilegales las armas nucleares? La respuesta es sí, pero solo para los países que se unan al tratado. Se han unido 51 países, todos ellos estados no nucleares. Los países en posesión de armas nucleares y aquellos que participan en acuerdos de disuasión nuclear, como la OTAN, han manifestado todos que no se unirán al tratado.

Así que, en efecto el tratado es algo así como si los vegetarianos en el mundo adoptaran un tratado para prohibir el consumo de carne, para ayudar a reducir las emisiones de carbono, la deforestación y la polución ambiental y mejorar la cadena alimentaria para la humanidad. Todo muy Bueno y materia que este autor apoyaría como vegetariano. Pero si los productores y los consumidores de carne se niegan a adherirse, no tendrá mucho efecto en ellos. Bajo las leyes internacionales no es fácil prohibir el consumo de carne.

Pero la segunda cuestión es más interesante y posiblemente más útil para la campaña de desarme nuclear mundial. Antes del 22 de enero, ¿estaban permitidas las armas nucleares? La respuesta es, difícilmente. Para los estados no nucleares, la posesión de armas nucleares ya estaba prohibida con el Tratado para la No Proliferación de Armas Nucleares (NPT).

Para las naciones con armas nucleares, la posesión de armas nucleares no estaba específicamente prohibida, pero sí estaba prohibida generalmente la amenaza o el uso de armas nucleares con la ley humanitaria internacional y la ley de derechos humanos internacional – y fue confirmada como tal por la Corte de Justicia Internacional (ICJ) en el 1996 y por el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el 2018. Además, tanto el ICJ como el Comité de Derechos Humanos afirmaron que existe una obligación universal de conseguir la eliminación total de armas nucleares con un control internacional eficaz y riguroso.

De manera que, si el nuevo Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares no consigue “la ilegalización de las armas nucleares bajo las leyes internacionales “, ¿puede tener un efecto positivo en el desarme nuclear? Y la respuesta a ello es, categóricamente sí, de tres maneras.

Primero, la adopción del TPNW ha causado mucho ruido por el mundo. Con más de 120 países respaldándolo y 51 que ya lo han ratificado, supone una buena declaración para los países con armas nucleares que estén hartos de esperar progresos en el desarme nuclear y ahora adoptan medidas por su cuenta.

Esto se podría utilizar para generar un ímpetu en las naciones con armas nucleares para progresar en medidas significativas y concretas, como el fin de la producción de armas nucleares nuevas, el recorte de arsenales de armas nucleares, la adopción de políticas para no iniciar nunca una Guerra nuclear con el lanzamiento de armas nucleares en el primer término (políticas de no usar primero) y el compromiso de trabajar con las otras naciones con armas nucleares para conseguir en un plazo de tiempo determinado un mundo libre de armas nucleares que sea seguro.

La elección del nuevo presidente de los Estados Unidos, solidario con estas medidas, y un congreso con un partido democrático al mando que pudiera respaldar al nuevo presidente genera cierto optimismo del posible progreso, pero los continuos conflictos entre las naciones con armas nucleares indican que nada de esto será fácil.

Segundo, el TPNW compromete a las naciones participantes a prohibir la posesión, la producción, el desempleo, las pruebas, el uso y la amenaza de uso de armamento nuclear en sus territorios. Las naciones con armas nucleares mueven sus armas nucleares por el espacio aéreo y las aguas territoriales de algunos de estos países.

Si estos estados participantes en el TPNW son suficientemente valientes para implementar de forma absoluta el tratado y prohíben el tránsito de armas nucleares, esto tendría un impacto legal y político muy grande en las naciones con armamentos nucleares.

Esto se demostró, por ejemplo, cuando Nueva Zelanda prohibió el tránsito de armamentos nucleares en el 1987 y desató la gran furia de los estados con armas nucleares que habían transportado armamentos nucleares allí (Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos), pero consiguió bastante respeto en el mundo, hasta conseguir un puesto no permanente en el Comité de Seguridad de las Naciones Unidas por esta causa.

Tercero, el TPNW también ilegaliza el que los países participantes “Ayuden, animen o induzcan, de la manera que sea, a cualquier nación a tomar parte en cualquier actividad prohibida para un país miembro según este tratado “.

Numerosos estados que se han unido al TPNW conservan fondos gestionados por el gobierno, como los fondos soberanos, los fondos de pensión de trabajadores públicos, el fondo de pensiones nacional y los fondos fideicomisos públicos que invierten en el mercado monetario, incluidas las corporaciones involucradas en la fabricación de armas nucleares o sus sistemas de entrega específicos.

Algunos disponen también de bancos nacionales y otras instituciones financieras gestionadas por el estado, que invierten en la industria de armamentos nucleares. Este tipo de inversiones ayudan en la producción de armas nucleares. Según el TPNW, se debería poner fin a estas inversiones.

El dinero es lo que el mundo gire…” Y ahora, la carrera de armamentos nucleares se ha reaprovisionado con presupuestos colosales de armamentos nucleares en los estados con armas nucleares e importantes inversiones financieras mundialmente. Era una campana de disuasión mundial conta Sudáfrica que contribuyó al fin del apartheid.

Una campana mundial de disuasión de armamentos nucleares, conducida por los estos miembros del TPNW, podría revocar los incentivos financieros para la carrera de armamentos nucleares y ofrecer potente apoyo a actores políticos (legisladores, instituciones financieras, sociedad civil) en los estados con armas nucleares que están intentando prevalecer en los presupuestos de armas nucleares y avanzar el desarme nuclear.

Algunos países como Liechtenstein, Nueva Zelanda, Noruega y Suiza, ya habían tomado medidas para el despojo de armas nucleares antes del TPNW (Noruega y Suiza aun no siendo miembros del TPNW). Hasta la fecha, el TPNW no ha llevado a ningún otro país a seguir el ejemplo, porque la mayor parte de la atención del TPNW se ha concentrado en conseguir que más estados firmen y ratifiquen, en lugar de adoptar políticas nacionales eficaces para implementar el tratado.

Aun así, este asunto podría tomar relevancia en la 1.ª Conferencia de los Estados Miembros del TPNW, si la sociedad civil lo prioriza. La campana mundial tras esto, Move the Nuclear Weapons Money, está empezando a ganar terreno. 

Si los estados participantes de TPNW y los defensores de la sociedad civil se centran en los tres procesos anteriores, se podría conseguir a corto plazo avanzar bastante en el desarme nuclear, pavimentando el camino hacia la prohibición y eliminación exhaustiva de armas nucleares como máximo para el 2045, el 100.º aniversario de las Naciones Unidas.

Sin embargo, los estados participantes y los defensores del TPNW deberían evitar caer en la trampa de centrar su principal atención en intentar convencer a los estos con armas nucleares a unirse al TPNW. Solo un estado con armas nucleares ha manifestado una voluntad de unirse al acuerdo de desarme nuclear multilateral, como una convención de armas nucleares o un lote de acuerdos similar (como China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos acordaron en el 2010 en el documento final de la Conferencia de Revisión del Tratado de la No Proliferación e India, Pakistán y Corea del Norte han respaldado Resoluciones de las Naciones Unidas).

No obstante, ninguno de ellos muestra su apoyo a la rendición unilateral de armas nucleares para unirse al TPNW. Así que, presionar esta opción en estos momentos es empujar una puerta cerrada a cal y canto, cuando hay otras puertas adyacentes parcialmente abiertas.

Un aspecto final importante del TPNW es su atención a la ayuda a víctimas y la recuperación ambiental con respecto a pruebas o uso de armas nucleares dentro de los territorios de los países participantes. Esto es importante ya que las más de 2000 detonaciones de pruebas nucleares realizadas por países con armas nucleares han ocasionado efectos ambientales y sanitarios catastróficos y esto debe rectificarse.

Aun así, el problema del TPNW es que no determina correctamente la responsabilidad. Ésta debería recaer en aquellos gobiernos que realizaron pruebas, no en los gobiernos o territorios y personas que se han visto afectadas por las pruebas.

En algunos casos, las pruebas nucleares las realizaron estados con armamento nuclear en territorios que son ahora países independientes, como Rusia, que hacía pruebas en Kazakstán, Francia y sus pruebas en Algeria y los Estados Unidos con sus pruebas en las Islas Marshall. En otros casos, países con armamento nuclear han hecho pruebas cerca de otros países con graves consecuencias para estos, por ejemplo, Francia y sus pruebas en el Pacífico y China con sus pruebas en Lop Nor, cerca de las fronteras de Kazakstán y Kirguistán.

A pesar de esto, la introducción de la asistencia a víctimas y corrección ambiental en el TPNW aporta voz y prestigio a aquellos afectados por las armas nucleares y al entorno. Esto puede ayudar a avanzar los derechos humanos de personas afectadas y derechos ambientales.

Ciertamente, después de la adopción del TPNW y la declaración de 2018 del Comité de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, los defensores están relacionándose con los organismos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para revisar las prácticas y políticas de los países en relación al desarme nuclear y al impacto de la producción, pruebas y uso de armas nucleares. Esto solo puede servir para reforzar el movimiento de desarme nuclear. [IDN-InDepthNews – 23 January 2021]

Foto: los restos del Edificio de Promoción Industrual de la Prefectura, tras el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima (Japón). Este luego fue posteriormente conservado como monumento. UN Photo/DB

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